
Si toda generación literaria tiene su retratista, habría que destacar a Wyndham Lewis (1882-1957) que brilló con luz propia el primer tercio del siglo XX inglés y que empezaría pintando a sus amigos vorticistas, aquella especie de ultraístas a la inglesa, en caso de que eso fuera posible.
Digamos que en el retrogusto quedan algunas notas del grupo de Bloomsbury, aunque Lewis ya tenía inoculado el virus de la vanguardia, tanto en la literatura como en la pintura, y en los dos senderos sabría hacer evidente el rompimiento con aquellos hermanos mayores.
Hoy la mayoría de esta maravillosa galería de retratos se clasificarían dentro de la academia más ortodoxa, y a pesar de ello nos los trae la Fundación Juan March, que suele apostar por exposiciones más arriesgadas. Tienen uno de los mejores programas de la capital, que ya es decir, por lo que acompañan la exhibición con un ciclo de conferencias y otro de conciertos, que además se podrán descargar on line unos días después.
Todo ello desde su magnífico edificio de Castelló 77, que mantiene el mismo espíritu setentero que el día que lo inauguraron; esas espesas moquetas, las jardineras de mampostería, ese gusto por los murales...
De arriba abajo los retratos de T.S. Eliot (1938), Stephen Spender (1938), Ezra Pound (1939) y Edith Sitwell (1925).













