En pleno nucleo duro del Capital, sancta sanctorum bancario, nos presentaron ayer la última antología de textos de Agustín de Foxá y la contradicción existiría remotamente si consideráramos al autor escritor falangista, que no es el caso. De la fugacidad de su compromiso nacional-sindicalista daría testimonio durante todo el resto de su vida. Por otro lado lo más falangista que hizo Foxá fue escribir la letra del Cara al Sol, y no completa, como es archisabido.
La selección ha sido de Jordi Amat y frente a otras antologías del conde tiene la originalidad de haber utilizado diarios personales y correspondencia inédita de Foxá. Con esto y con todo lo anterior, tenía razón ayer L.A. de Cuenca cuando decía que ya no se puede considerar al madrileño como de aquellos que ganaron la guerra pero perdieron los manuales de literatura, pues muy a pesar de tópicos, resabios, prejuicios y censuras, ya quisieran muchos tener la presencia de Foxá en la balda de cualquier librería.
En la fotografía de 1930 -a los 24 años- y a punto de salir para Sofía, Foxá estrenaba el traje de faena.

















