lunes, 25 de junio de 2012

El dia de la lid



«Otro dia lunes á la media noche sonó en las tiendas de los justos la voz de la alegría, é comenzó el pregonero á pregonar, que todos se aparejasen, é se guisasen para el dia de la lid de nuestro Señor Jesucristo, é comenzasen de se armar los caballeros los cuerpos, é todos ficieronlo así. E ellos armados todos, dijeronles la misa de la Cruz. E la misa acabada, ficieron todos la confesion é absolviólos á todos el Arzobispo don Rodrigo. E luego tomaron sus armas...»

DON RODRIGO XIMENEZ DE RADA. "Historia de la Batalla de Las Navas de Tolosa". Ed. Impenta de J. Martín Alegría. Madrid 1846.

Para hacernos una idea de la batalla todavía nos queda el terreno, que poco habrán cambiado esos cerros a pesar de tanta repoblación arbórea. Luego están las fuentes que tendremos siempre que poner en cuarentena, como esa apasionada del Ximenez de Rada cuando reduce a veinticinco las bajas del bando cristiano. También están los historiadores e investigadores que no se limitan a elaborar textos más o menos divulgativos.Y por último están los paneles del "Centro de Interpretación" donde Juan Eslava Galán nos cuenta una novela de ficción muy al gusto de maurófilos y comecuras. Cualquiera que sea la iniquidad, será invariablemente la Iglesia la que tenga la culpa.








4 comentarios:

Henrique Viola dijo...

Ya he visto su reportaje en el flickr y me he echado a temblar. En el espléndido 'La reconquista' escrita por Mr. Derek William Lomax se relata por extenso la inmensa repercusión que tuvo la batalla en el resto de Europa, vamos que no es un invento propagandístico castellana. También señala para los nostálgicos de Al-Andalus, que de haber perdurado en España el dominio musulmán, nuestro país sería estaría al nivel del actual Marruecos.

Alfaraz dijo...

Eso es solo un detalle D. Henry, hay paneles que son la risión, cuando nombra la Batalla como "encuentro de civilizaciones". Pues bien que se encontraron, sí.


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Henrique Viola dijo...

Tampoco entiendo como los maurófilos / comecuras se las arreglan para ocultar que los almohades eran los talibanes de la época y que en aquel momento las ciudades de las tres culturas estaban todas al norte del Tajo. ¿Porqué todas las sinagogas que se conservan son posteriores a la reconquista? En otro orden de cosas habría que preguntarse lo que ha costado el dichoso centro de interpretación, que es feísimo, con sus mamarrachadas.

Alfaraz dijo...

No hay más ciego que el que no quiere ver, y a partir de ahí podemos convertir a los almohades en una sociedad de socorros mutuos ¡Ah! si D. Ramón Menéndez Pidal -terror de maurófilos babucheros- levantara la cabeza...