viernes, 20 de marzo de 2009

El Surrealismo se moja


En ese reproche que me hacen de que vienen aquí vates quasi ignotos, en esa suave amonestación de exceso de bardos intratables, este del chapuzón viene a ser otra vuelta de tuerca. No se trata en este caso de un conocido al que cultive en silencio, ni tampoco un versificador al que le tenga contrastada simpatía.
Simplemente, hasta el mes pasado lo ignorábamos todo del bilbaíno Juan Larrea, pero los presagios no pueden ser mejores; por biografía, por referentes, por influencias, por amigos.
Para colmo de bienes, lo edita la Fundación Banco Santander que ya es una garantía y de la presentación en la Residencia de Estudiantes podría servir esta crónica de Abc, a pesar de que la mejor biografía que encontré ha sido esta.
Pura coincidencia, he encontrado esta Primavera Provisional que escribió en francés, y le tradujo al español Gerardo Diego.

Deja fluir mis huesos entre las hojas
entre las hojas nacidas de haberte conocido
un día de lluvia
cuando los barquichuelos de tus orejas
cortaban las flores ocultas bajo los nombres de mis calles.







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3 comentarios:

Olga B. dijo...

Pues yo no te lo reprocho.
Me gusta que el surrealismo se moje y me gusta:
"entre las hojas nacidas de haberte conocido"

Buena elección para esta primavera, no sé si provisional, pero sí a punto de estrenarse. Quedan minutos de invierno y lo contamos. Eso siempre es bueno;-))
Saludos, Alfaraz.

JL Martínez Hens dijo...

Ya estamos en primavera y con ella la calor, aunque hoy amaneció nublado por los mares del sur de España. Yo quería bañar mis cachas en el mar ya que los masajes están por las nubes, casi como mi cabeza.

¿Sería este Juan otro deportista?

Debí hacerte caso en su momento y dejar las carreritas. Me ha salido una ampolla de sangre en una uña del pie izquierdo. Esperemos que no se forme la gangrena de aquí al domingo y pueda acabar la media vivo.

Tenme presente en tus oraciones primaverales y si por h o por b, pasa algo ya sabes, le encargas unas misitas al blog de Terzio.

Alfaraz dijo...

Tú no, cara Olga, pues siempre encontramos alguna complicidad poética. A veces nada pequeñas.

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Yo a partir de ahora JL. te voy a animar a que te sigas castigando el cuerpo en esos maratones interminables.
Ocurre que acabo de descubrir que los haces en cuaresma con ánimo penitencial ¡Algo habrás hecho!

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