martes, 15 de junio de 2010

The Romantic

A la escritora Elisabeth Asquith, Princesa Bibesco (1897-1945) ya la habíamos recibido por aquí cuando nos honró el año pasado, aunque siempre se nos ha aparecido velada: unas veces como en aquel retrato que le hiciera Augustus John con mantilla española, y otras cubierta de pieles, así que ahora se nos desvela por primera vez.
En el terreno metafórico iba camino de ocurrirle lo propio, pues venía siendo uno de esos escritores a los que el personaje oculta la obra de manera que todo el mundo conoce varias anécdotas de su vida pero nadie le ha leído siquiera unas líneas, y para eso la vida de la Bibesco era terreno abonado, pues antes de llegar a España, lo mismo cenaba con Proust, que hacía tertulia con Keynes. Esto último seguro que mucho más aburrido.

Han querido los amigos del blog Palabra y Obra que las primeras frases que le lea sean esas en las que dedica su última novela a José Antonio. The Romantic que por lo que llevo leído hasta ahora es una novela de sociedad, y que fue publicada en Londres cuatro años después del fusilamiento del Ausente. Mejor que anticipar los motivos por los cuales la inglesa dedica este título al amigo muerto, nos podemos quedar con eso de que "Aquellos que amamos mueren para nosotros sólo cuando nosotros morimos".

La fotografía de 1937 es de la National Portait Gallery.




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6 comentarios:

Javier dijo...

Verdaderamente que la dedicatoria es hermosa (casi tanto como la autora)

Un saludo, Alfaraz.

enrique dijo...

Siempre nos aportas retazos interesantes cuando no fascinantes.
Consulto la biografía de esta señora en la wikipedia en inglés. En efecto, es fascinante su vida. Me impresiona su epitafio: "My soul has gained the freedom of the night".

Alfaraz dijo...

Saludos Javier.
Creo que más que hermosura, tiene un cierto charme. Entre las bienqueridas de José Antonio mi favorita es Raquel Meller, que tuvo una juventud esplendorosa.
Eso bien lo sabe Enrique.


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José Luis Martínez Hens dijo...

Buscaré un nieto de "Chupito" y hacemos una permuto con tu cortijo. Mi caballo era "Coquito" pero lo castraron en mi presencia cuando tenía 9 años y lo que más me impresionó fue el gañán que estaba presente que le pidió a mi padre los atributos porque por lo visto son como las criadillas, una exquisitez. Me imagino que esta entrada de señoritingo te habrá gustado. Como se entere Lagunero...Por cierto también tuvimos un caballo buenísimo de la ganadería de Fermín Bohorquez que se llamaba Lagunero y que era hijo de un caballo torero pero murió un día de repente del higado.

Anónimo dijo...

Esta señora va de negro desde hace unos meses y no se quitará el luto hasta su muerte. Le quedan ocho años de vida dipsómana, alcohol contra el dolor de una madrugada en Alicante. Es, en la foto, un vestigio apagado del cascabel que fue (tan parecida a su sobrina nieta Helena Bonham-Carter)y dedica un libro, El Romántico, ya lo irá viendo nuestro introductor, en el que busca la resolución de su conflicto: un amante perfecto, seminal, y un marido venerable, más allá. Es aún más curiosa y expresiva su dedicatoria a mano, tachón sobre tachón, para acertar con el mensaje exacto y eterno. Desde hace unos meses lo tiene para su traducción uno de los mejores: Antonio Rivero Taravillo, el gran acercador de Cernuda. Saludos, Alfaraz, y larga vida a blog tan distinto.

Alfaraz dijo...

Anónimo comunicante, si Antonio Rivero ya está con ello, el rigor —en todos los sentidos— está garantizado. Vamos, que casi me espero a que publique su traducción y me dejo de andar a trompicones...
Gracias por la información.


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