jueves, 30 de diciembre de 2010

Real como una enfermedad


Hasta hace unas semanas llegabas en tren a la estación de Atocha y tenias paso expedito para estar de cara al Ministerio de Agricultura en un minuto. Ayer mismo uno llega a la estación, abducida por el espítitu de la T4 de Barajas, y te hacen bajar medio kilómetro antes para ponerte a recorrer pasillos mecánicos y salas de espera hasta que se ve la luz por fin y te encuentras las esculturas de Antonio López Día y Noche que las han subido de la planta baja.

No deja de ser una premonición, porque en casa nos recomiendan el documental La mitad invisible dedicado al cuadro La Gran Vía del pintor de Tomelloso. Altamente recomendable, se puede disfrutar "a la carta" que es la única manera de ver televisión para los que no disponemos de ese electrodoméstico. Además de las palabras del pintor, es interesante el testimonio del fotógrafo Luis Pérez-Mínguez. Éstas otras fotografías en blanco y negro son del cineasta Jorge Grau tomadas a las 5 de la mañana de aquel invierno de 1974 en que se empezó a pintar el cuadro y que tardó 7 años en darse por terminado.
La reflexión final del tempus fugit, ahora que acaba el año; López nos dice que si no hubiera tenido que entregar el cuadro -vendido y pagado- podría haber seguido poniendo capas sucesivas hasta hoy mismo. No ha sido necesario, con el paso del tiempo la Gran Vía ha ido pareciéndose cada día más a la del cuadro.








6 comentarios:

José Luis Martínez Hens dijo...

Que maravilla. Yo sin embargo tengo a uno de mis mejores amigos pintores que hace impresionismo y si no lo acaba en algo más de una hora no le gusta. ¿Crees que hay diferencias entre el artista y el artesano?

Alfaraz dijo...

En el caso de López está claro que le caben los dos conceptos y en el caso de tu amigo puede que tambien.
Vete a saber, esta gente es muy rara a la hora de asumir etiquetas.


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enrique dijo...

No me extraña ese laberinto de pasillos y escaleras en la nueva estación de Atocha, obra de Moneo.
Con lo fácil que es hacerlo todo más sencillo; claro que entonces no te acordarías del arquitecto (ni de su parentela).

Interesantes las imágenes en blanco y negro de Antonio López en plena faena. Parecen de hace mucho más tiempo.
¿Este cuadro es propiedad de Mariluz? ¿O de quién es?

Alfaraz dijo...

Bueno Enrique, leo que Moneo (por boca del factótum Peio Elcuaz) se excusa diciendo que el proyecto aun no está terminado...


De Mariluz Barreiros, sí señor.


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Olga Bernad dijo...

Coincido con Enrique en la sensación ante las fotos, parecen más antiguas. Cómo juega el tiempo con nuestra percepción. Y cómo intentó el artista atrapar su movimiento. De no venderlo, podría haberlo titulado "El cuadro interminable", siempre pendiente una última capa, una especie de maldición (o bendición). ¿Dices que la Gran Vía le ha hecho el trabajo? A veces el paisaje tiene sus detalles...

José Luis Martínez Hens dijo...

He dejado en mi entrada última un documento en PDF de Ortega y Gasset que creo que te gustará.

Ya no te digo eso de Feliz año y esas mariconadas de estos días.

Te seguiré leyendo. Me enriquecen muchas de tus ideas y me gusta contrastar tus pensamientos ordenados con mi caos, si bien no comparto de forma radical la violencia. Prefiero a los apóstoles de la no violencia como Gandhi, Tolstoi, etc por mucho que algunos pensein que para las utopías el fin justifica los medios. Y siempre desde la educación y el respeto, virtudes ambas que destaco de tu persona. Es difícil encontrar a personas tan cultas como voce. Por cierto al cantante brasileño que me comentabas no lo conocía.