martes, 14 de diciembre de 2010

Al aire de tu vuelo


VIII

Más emplea su cuydado
quien se quiere aventajar
en lo que está por ganar
que en lo que tiene ganado
y assí, para más altura
yo siempre me inclinaré
sobre todo a un no sé qué
que se halla por ventura.

IX

Por lo que por el sentido
puede acá comprehenderse
y todo lo que entenderse
aunque sea muy subido
ni por gracia y hermosura
yo nunca me perderé
sino por un no sé qué
que se halla por ventura.

SAN JUAN DE LA CRUZ. Copla a lo divino.

En 1991 se celebraba el IV centenario de la muerte en Úbeda de San Juan de la Cruz y en la antigua Cilla del Cabildo en Sevilla se presentó el cuadro encargado a Antoni Tápies y que sería reproducido en abundante cartelería. El conocido interés del artista catalán por los místicos castellanos se concentra en esa postración del fraile fontivereño, que además está representada sobre un fondo terroso que recuerda la estameña del Carmelo.

No hemos vuelto a ver el cuadro, pues pasada la celebración desapareció como por ensalmo. Y aunque su destino natural sería el CAAC, cualquier rastreo en esa dirección deviene infructuoso. Será el momento de disfrutar la poesía del pequeño Juan de Yepes, menos esquiva.




jueves, 9 de diciembre de 2010

Luces de la ciudad


Pensándolo ahora en frío pareciera que abandonada la ética, se fuera camino de hacer lo propio con la estética. Pero claro, en los comentarios de ayer bajando la Carrera de San Jerónimo no había lugar a opiniones frías por mucho que se rondara los cero grados.

A los menos avezados (o no tanto) habrá que aclararles que la fotografía no corresponde a un Club de carretera (¡ojo! evitemos los prefijos) ni siquiera a un casino de Las Vegas de esos que imitan trazas remotamente neoclásicas. Se trata del Congreso de los Diputados, cámara baja (bajísima) y la imagen no ha sido manipulada ni digitalmente ni de cualquier otro modo. Como ayer no fue el caso, hoy seremos comedidos y evitaremos esas metáforas que saldrían como cosa natural.



miércoles, 8 de diciembre de 2010

¡Leonor!...


EPITAFIO DE LA AMADA EN LA VOZ DEL AMANTE
(A Samuel Ros)

No es, enterrada bajo sauce mudo
piedra y silencio su presencia pura;
la encuentro en alas de tu voz segura
de vida y muerte en amoroso nudo.

Ella levanta su clamor agudo
y en él anida su feliz ternura,
puebla del gozo la florida altura
y de los llantos el vergel desnudo.

Todo tu verbo de su pulso nace,
toda tu tierra se estremece y vive
de ser la tierra en que su forma yace.

Tu ser cumplido de ayer recibe
este balido que en tus labios pace
hierba presente que el mañana escribe.

DIONISIO RIDRUEJO. Del prologo a Los vivos y los muertos. Ed. Patria, Madrid 1941.

Ya vemos que Dionisio hace un soneto del mismo material con que Larra, un siglo antes, escribe una novela. Porque Leonor y Samuel me parecen personajes de una novela de Larra (como aquel Macías, por ejemplo) pero trasplantados al Madrid de los años 1930.
Y de aquella historia de dos, el jalón importante de la tumba de Leonor estaba a punto de perderse de la misma manera que los ladrillos se acaban deshaciendo y la mampostería se convierte en polvo. Pero ha querido el destino -por la mano de un amigo que conocía su historia- que no se pierda la memoria de aquella muchacha simpática, rubia y flexible a cuya muerte temprana dedicó una elegía el mismo Federico.

Visitamos a Leonor hace unos días y en el reencuentro -alegre, qué cosas- comprobamos que había dejado la zona umbría del sauce mudo. En la mañana helada, pero sin una nube en el cielo, vimos que ya estará para siempre cara al sol.




martes, 7 de diciembre de 2010

El efecto Bonet


Los primeros momentos con el tomo en la mano son de desasosiego; inabarcable e intimidante por la cantidad de nombres y de imágenes, es como un domingo por la mañana cuando te ponen sobre la mesa cuatro periódicos con todos los suplementos imaginables. Más tarde asombra por lo enciclopédico del trabajo y la minuciosidad en los detalles. Y por último se disfruta volviendo a los ilustradores que nos interesaron siempre, y a las tres docenas que el catálogo nos descubre.

La sintomatología se repite con leves variaciones desde la publicación en 1995 del clásico Diccionario de las Vanguardias de España (1907-1936) por lo que ya deberíamos estar avisados, y ocurrió el año pasado sin ir más lejos con Impresos de Vanguardia en España (1917-1936). Ahora con éste, que es mucho más que el catálogo de una exposición, nos repasa a los ilustradores que durante el último siglo han ido pasando por el diario ABC y la revista Blanco y Negro.
Abarca desde finales del XIX en que la simple contemplación de la obra de arte se limita a una minoría y que las reproducciones en prensa ponen a la vista de todo el mundo, hasta el momento actual en que la obra gráfica representa el 70% del mercado del arte. El tomo demuestra, en definitiva, la vigencia del arte en papel.
La exposición cerrará el 3 de marzo de 2011 pero el libro de JMB. quedará de consulta permanente.





miércoles, 1 de diciembre de 2010

Águila de Lucentum


Otro águila. Ya vemos que como aquellas que pasaban el Teleno por aquí también vienen de dos en dos.
La noticia es que ésta empuñadura magnífica de espada desenterrada hace un lustro en la antigua Lucentum (ahora conocida como Alicante) se expone a partir del día 9 en San Petesburgo (antes conocida como Leningrado) dentro del Año Dual España-Rusia. Parece que a los rusos post-soviéticos les gusta tanto la pieza que la van a exponer en el mismísimo salón del trono del Palacio de Invierno, pues les recuerda a su propio escudo, recuperado gozosamente cuando consiguieron liberarse de aquel otro con aperos de trabajo sobre fondo encarnado.

Es seguro que el viaje ruso pondrá en valor el águila bicéfala de Lucentum, camino de convertirse en un símbolo, pues hasta el momento nadie lo ha puesto en duda tratándolo de falso histórico. Aunque se me ocurre, recordando el episodio aquel de la Tizona, que para que la pieza devenga definitivamente en icono lo que en verdad necesita es que alguien la cuestione diciendo que ha salido de un taller orfebre decimonónico, pongamos por caso. El problema aquí es que su aparición, exhumación y restauración fue grabada y minuciosamente documentada hace tan sólo cinco años. Otra polémica que nos hurta la sociedad de la información.

En compensación, se esperan para la próxima primavera en el MARQ cerca de 400 piezas del los fondos áureos del Hermitage, aún por determinar.






viernes, 26 de noviembre de 2010

Dechado de la reina Ysabel


Ayer se presentó en la Capilla Real de Granada el facsímil del breviario de la reina Isabel de Castilla que se conserva en la British Library de Londres, aunque leyendo las características lo de facsímil se queda corto. Su editor, el benemérito Manuel Moleiro, nos dice que se trata de un nuevo original, y el que piense que se trata de mera estratagema comercial debe saber que los 987 ejemplares parecen estar ya vendidos de antemano. Las características que nos cuentan harían las delicias del mismísimo Santa Marina: pergamino del mismo grosor, tacto y olor que la vitela original, la iluminación y el dorado son fieles al milímetro.

Las imágenes que nos han enseñado vienen a ser un catálogo de saetas y yugos, como era de uso común en estos monarcas. Y por si fuera poco, el águila de Patmos campea provocadora por éstas páginas. La de arriba sin ir mas lejos, conmemora la política matrimonial de la reina Isabel y muestra además del escudo de los reyes, el su hijo Juan con Margarita de Austria (izda.) y el de la futura reina Juana con Felipe de lo mismo (dcha.) Por si hace falta decirlo, este empeño editorial no ha tenido subvención de ninguna entidad pública española.

En la misma Capilla Real de la catedral de Granada hay una exposición conmemorativa hasta el 12 de diciembre y también hay que recordar que en la España de ambos lados del océano se celebrarán hoy decenas de misas en el DVI aniversario de la muerte de la reyna esclarecida. En la imagen de la cripta, y según decíamos hace ya tres años, no hará falta recordar cual es el sarcófago de Isabel.






sábado, 20 de noviembre de 2010

Reglada tu luz blanca


Reglada ya tu luz blanca, beata,
más allá del saludo y los corales,
más alta y firme que las imperiales
cúpulas frías donde la cruz se ata.

Pergamino de fe sin una errata
-joven lirio, sangrientas iniciales-
de la España en el tronco de sus males,
clavó con rosas, remachó con plata.

Movió su vuelo reposado y fuerte
herrumbre, costra, polvo, húmedo raso,
trocando el gris en sol, el hierro en ala;

y en acto de servicio hacia la muerte,
¡la Falange de amor que se abre paso
por esa luz que tu mirar señala!

JUAN SIERRA
(De la Corona de Sonetos en Honor a José Antonio. Ediciones Jerarquía, 1939).



Ya dejó claro Pancho Cossío que él solo podía retratar a alguien no ya que hubiera conocido, sino con el que hubiera tenido cierto trato de confianza. Así es compensible que nos dejara una de las mejores galerías de retratos del siglo pasado desde su visión personalísima y contemporánea de ese género universal. Realistas y expresivos, que no expresionistas, algunos con aura mágica como aquel maravilloso del héroe Agustín Zancajo.
La que traemos aquí es una de las dos versiones del retrato de José Antonio que se conservan en el museo de Bellas Artes de Santander (óleo/lienzo 124x101) y pintadas en 1943. Hay al menos otra versión en el museo Reina Sofía, cabe suponer que en el más recóndito de los sótanos.
Esta noche de sábado a las 22, concentración ante el Ángel Custodio (Génova 24) en Madrid.





martes, 16 de noviembre de 2010

Nostalgia, intimidad y aristocracia


En pleno nucleo duro del Capital, sancta sanctorum bancario, nos presentaron ayer la última antología de textos de Agustín de Foxá y la contradicción existiría remotamente si consideráramos al autor escritor falangista, que no es el caso. De la fugacidad de su compromiso nacional-sindicalista daría testimonio durante todo el resto de su vida. Por otro lado lo más falangista que hizo Foxá fue escribir la letra del Cara al Sol, y no completa, como es archisabido.

La selección ha sido de Jordi Amat y frente a otras antologías del conde tiene la originalidad de haber utilizado diarios personales y correspondencia inédita de Foxá. Con esto y con todo lo anterior, tenía razón ayer L.A. de Cuenca cuando decía que ya no se puede considerar al madrileño como de aquellos que ganaron la guerra pero perdieron los manuales de literatura, pues muy a pesar de tópicos, resabios, prejuicios y censuras, ya quisieran muchos tener la presencia de Foxá en la balda de cualquier librería.

En la fotografía de 1930 -a los 24 años- y a punto de salir para Sofía, Foxá estrenaba el traje de faena.





viernes, 12 de noviembre de 2010

El Madrid de Santos Yubero




Con el paso del tiempo no se le puede negar cierto valor artístico a la fotografía que se practicaba con el único interés de ilustrar las noticias en los diarios y demás prensa de los años 20 y 30 del siglo pasado. Y ese interés doblado es el que tienen las fotografías de Martín Santos Yubero (1903-1994) que además se pueden comparar con las de su afamado contemporáneo alemán John Gutman que ahora también se expone en la fundación Mapfre para comprobar que no desmerece en absoluto.
El fotoperiodismo viene a ser la máxima expresión de eso que dice Antonio Álvarez-Barrios de la fotografía como fuente de certezas, de manera que la exposición de Santos Yubero en Alcalá 31 es una clase de Historia a leer entre líneas. Por ejemplo, podemos ir allí para confirmar quienes ganaron nuestra última guerra, puesto que si te pones a leer según que cosas puede asaltarte la duda contagiosa. Y aun así seguro que todavía habrá quien nos diga que esos niños que desentierran la Cibeles en abril de 1939 levantan el brazo porque estÁn volando unas cometas...
Con todo, el periodo mejor representado es el de los estertores de la Monarquía y la II República; el Madrid que se divertía viendo a Celia Gámez en bikini en el teatro Pavón y se aburría oyendo a Azaña en el congreso. El Madrid de los lances de Belmonte en el desaparecido coso de la calle Goya y el de los conventos convertidos en espectáculo de pirotecnia.

En esa otra foto tomada el 2 de febrero de 1936 a la salida de un mitin en el cine Europa de Cuatro Caminos yo creo distinguir a la izquierda a Narciso Perales además de los citados en el catálogo Ruiz de Alda, Raimundo Fernández-Cuesta y José Antonio. La mano dentro del abrigo del acompañante a la derecha no creo que sea para evitar el frío sino más bien con ánimo precautorio; a José Antonio no eran fotografías lo único que se le disparaba por entonces.



miércoles, 10 de noviembre de 2010

Apología (y arqueología) de José Ramón Sierra

Rojo y blanco, 1966. Esmalte y collage sobre madera, 102x62cm.

Precursor de las nuevas formas, vencedor de inercias y origen de la renovación de la pintura sevillí José Ramón Sierra (Olivares 1945) es el constructor de estas cuatro tablas que son como un palipsesto al que acudir para conocer el canon de una época. Si personalizamos, no habrá que recordar el papel fundamental de aquellos libros (o cuadros, o películas... ) que descubrimos en la infancia o primera juventud y que ya nos condicionan para el resto de la vida. Uno ya no se puede desprender de aquello que te ha descubierto otra manera de ver las cosas.

Ya leímos hace unos meses la intresante
entrevista a Sierra en la que nos daba su visión de la ciudad y se quejaba del trato de ciertas instituciones para con su obra de juventud. Tenía 22 años cuando presentó en Sevilla estas nuevas tablas de la ley con ese cierto informalismo como aprendido de El Paso, esa ingenuidad pop si se quiere, pero a pesar de que la ciudad las recibe con aparente indiferencia, ya nada volverá a ser igual a partir de esos años. Aunque aún habrá quien siga pintando interiores de conventos.

De aquella queja vino la idea de esta exhumación y de algo de esto puede que se hable esta tarde en Sevilla (Escuelas Pías, 1) dentro del seminario
La dificil modernidad donde los otros dos espadas que aparecen anunciados son los también arquitectos Gerardo Delgado y Juan Suárez.


Rojo y negro, 1966. Esmalte y collage sobre madera, 106x64,5 cm.



, 1966. Esmalte, collage y objetos sobre lienzo, 84x67,5 cm.




Cara rayada, 1968. Esmalte sobre madera, objeto y collage, 104,5x78,5 cm.