viernes, 5 de septiembre de 2008

Io ho quel che ho donato


Cuando se visita Il Vittoriale Degli Italiani , cualquiera se da cuenta de que es uno de esos sitios en los que la personalidad de su dueño lo configura todo. Y para que esa impresión no quede en eso mismo, la guía en seguida cuenta que los trabajos de construcción de la villa empezaron en 1921, y que el propio D'Annunzio comandaba cuadrillas de albañiles, de marmolistas, de jardineros, de la misma manera que había mandado a sus legionari.
Para desesperación de aquellos y de su arquitecto Giancarlo Maroni, el vate cambiaba cada poco de opinión, troceando un friso, añadiendo un escudo o creando un foso. El resultado final puede ser tan sorprendente como la personalidad del propio D'Annunzio, pues la triple muralla encierra sus pasiones y contradicciones como cualquier libro suyo. Desde la nave Puglia al Mausoleo, desde el Teatro al Jardín Privado, todo está pensado por la pequeña cabeza del pescaresi. Por si esto fuera poco, llenó todas las salas con sus colecciones de libros, obras de arte y -sobre todo- objetos raros acumulados abigarradamente durante sus varias vidas.

Parece que desde que concibió toda esta gran villa, el poeta tuvo claro que no sería para él mismo ni para sus múltiples descendientes, sino que sería su legado al pueblo italiano. Para hacerlo, supondremos que pidió la venia a su ego, y escribio este lema en un cuerno de la abundancia "Io ho quel che ho donato".









2 comentarios:

JL Martínez Hens dijo...

Je, je, je, esta entrada me ha gustado y te voy a perdonar lo de la alcaldesa de Fuengirola.

Es cierto lo de guiarte. Métete en ebay y pon "ulibin". Me fio de tus gustos artísticos.

Lo de la X puede ser una buena idea...

JL Martínez Hens dijo...

Todo ello con la venia de mi ego y sin mariconeos...