martes, 12 de enero de 2010

Keyserling en Madrid


De la querencia de Hermann Keyserling (conde de lo mismo) por España, hay quien dice que no era tanto por la cosa intelectual cuanto por la gastronómica. De sus estancias en Madrid ya comentaba González-Ruano que cuando le invitaban a comer en una casa solía pasarse antes por las tascas de la plaza mayor donde se pedía un pollo asado para él solo por ir haciendo boca.

De todas sus visitas puede que sea ésta su fotografía mas conocida, y el viernes pasado la pudimos ver en lo que parece ser una copia de la época en la exposición que la Residencia de Estudiantes dedica a la Generación del 27. Maravilla en grises, se distinguen detalles que las versiones de la web son inapreciables. La imagen está tomada a finales de 1930 en la casa de Ernesto Giménez Caballero en el 41 (hoy 45) de la calle Canarias. Las paredes del salón familiar están pintadas como una especie de cuadro geométrico abstracto y el diseño del mobiliario va de los sillones B3 de Breuer donde están sentados Gecé y Keyserling a la mesita con castiza botella de anís que tiene a su lado Baroja.
Los retratados son; sentados Pío Baroja, Menéndez Pidal, Keyserling; Edith Sironi (mujer de Gecé) y Gecé. De pie; Rafael Alberti, Emilio García Gomez, Sainz Rodriguez, Pedro Salinas, Rivera Pastor, Bergamín, Americo Castro, Antonio Marichalar, Cesar Arconada y Ramiro Ledesma.
Por cierto que en el letrero identificativo de la Residencia confunden a Ramiro, con Ramón Ledesma Miranda. Qué le vamos a hacer.

Como no podía ser menos, Ernesto escribió varias veces a lo largo de su vida sobre la velada y ya dijo que él mismo grabó unos minutos en película de cine que pasó al NoDo. Además de los retratados, dice que asistieron Benjamín Jarnés, Pérez Ferrero y Ramón Gómez de la Serna. No es mal plantel.






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7 comentarios:

enrique dijo...

Estupenda colección de intelectuales en casa del precursos Giménez Caballero...
Qué delicia de foto.

Juan Antonio Millón dijo...

La visita de Keiserling causó en toda España, en la "joven literatura", una interesante expectación. Aquí, en Valencia, se hizo eco de ella la revista del vanguardismo y la nueva generación valenciana, "Taula de lletres". En su número 33 de 1930, acogía un texto firmado por Max Aub y escrito en valenciano, el único texto que conozcamos escrito en esa lengua por Aub. Allí recogía las palabras con las que el Conde terminó una de sus conferencias: "Cada día se hablará en el mundo menos idiomas", y las relacionaba con el centenario de Frederic Mistral y el problema del occitano. Planteaba Aub el problema de mantener un internacionalismo como el que representaba Keiserling, al tiempo que se abogaba por mantener y defender las lenguas autóctonas. Un problema muy interesante que aquella generación, la del 27, asumió, al tiempo que fomentó el intercambio y conocimiento de la variedad idiomática: encuentros, conferencias, artículos. Algunos, como Lorca, se aventuraron a probar con otras lenguas hispánicas, como el gallego.

Este reconocimiento y fomento del intercambio, como sabes, lo mantuvo un parte del falangismo, cuya figura más representativa, en este y otros aspectos, fue Dionisio Ridruejo.

El texto de Aub lo añadí como anexo a un artículo que escribí analizando el primer poemario de Max Aub, "Los poemas cotidianos". Se puede consultar en:
http://www.uv.es/entresiglos/max/pdf/millon%20max%20aub.pdf

Saludos.

Alfaraz dijo...

Juan Antonio, he leído tu artículo sobre Aub y quería hacerte unas consultas al hilo, pero no he encontrado tu mail.


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Juan Antonio Millón dijo...

Veo ahora que he latinizado la primera "i" del apellido Keyserling en mi comentario anterior, lo siento.

Te envío al correo que aparece en la información de tu perfil de "Blogger" mi dirección electrónica. Saludos.

José Luis Martínez Hens dijo...

¿no te parece fuerte lo de Haití? Me pregunto citando a Manolo Alcántara ¿cómo nos explicamos esto desde la fe?

Bernardo Rivero dijo...

Impresionante constelación de estrellas del pensamiento. Particularmente me satisface ver en una misma foto a Pío Baroja y a Ramiro Ledesma. Creo que a Baroja le cogió ya entrado en años como para entusiasmarse con la causa de Ledesma. El escéptico escritor vasco veía que la política española del momento no nos llevaba a ninguna parte más que a al enfrentamiento y poco o nada esperaba de unos y de otros.
Saludos.

Alfaraz dijo...

Yo también lo creo Bernardo. Más que ningun otro, el pater spiritualis de Ramiro sería Baroja; desde la germanidad hasta el anticlericalismo.
Pero claro, ya para las JONS parecería el abuelo de todos ellos...


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